3d

jueves, 19 agosto 2010. Llego a casa de Rosamari como cada mañana para ir al colegio. Manuel sale del almacén de muebles que hay a la derecha del portal y me abre la puerta. Sin mediar palabra me empuja al almacén y me abraza como si no nos hubiésemos visto en años. Está en los huesos y lleva la cabeza afeitada. Está tan delgado que al abrazarme pierde el equilibrio y casi caemos en una bañera llena de líquido amarillo que sirve para convertir los muebles en foto para que sea más fácil transportarlos. Consigo sostenerlo. Menos mal, me dice, porque si hubiésemos caído dentro ya no seríamos personajes en 3D.